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Principios de Calefacción Hidrónica
Se nombra calefacción hidrónica a cualquier sistema de
calefacción que utilice agua para transportar el calor desde el
punto de generación (un calentador o caldera) hasta el punto de
distribución (zoclos radiantes, piso radiante, radiadores u
otros elementos).
Los sistemas de Calefacción hidrónica proveen calor de manera
confiable, económica y confortable, ofreciendo la mejor
combinación de calidad y economía al usuario. La calefacción
hidrónica es silenciosa, sin grandes ventiladores o ductos que
transmitan ruidos. La calefacción hidrónica es limpia, el aire
caliente circula amablemente dentro del cuarto por convección,
sin transportar polvo o malos olores de un cuarto a otro. La
calefacción hidrónica ofrece calor constante, calentando la
longitud total de los muros y ventanas fríos para conseguir el
mayor confort. Es flexible, permitiendo la distribución de los
muebles sin preocuparse por bloquear registros o salidas de aire
caliente. Es fácil de instalar aún en casas ya construidas. Es
eficiente, moviendo el calor por tuberías pequeñas con pocas
perdidas de calor.
Ventajas de la Calefacción Hidrónica
Calor Limpio
La calefacción hidrónica ofrece una transmisión de calor amable
y natural por convección y radiación. Con estos métodos no hay
aire forzado que arrastre polvo o bacterias. El calor hidrónimo
reduce lar irritaciones y alergias por movimiento de aire
producidas por otros sistemas de calefacción.
Estudios recientes en Estados Unidos demuestran que más de la
mitad de los problemas de calidad de aire en interiores son
provocados por sistemas de calefacción por ductos de aire
caliente. En la Calefacción Hidrónica no existen ductos que
limpiar o que transporten o atrapen polvo o bacterias.
Calor Silencioso
La convección y radiación naturales mueven el calor y lo
distribuyen por toda la habitación de forma totalmente
silenciosa. Sin ductos que transporten ruidos, las habitaciones
u oficinas son totalmente silenciosas. Para la calefacción
hidrónica únicamente se emplean tuberías de ½”, 3/4” o 1” que
transportan agua caliente de manera silenciosa, ya que al ser
sistemas cerrados perfectamente purgados no se escucha siquiera
el movimiento del agua dentro de las tuberías.
En los hogares con sistemas de calefacción central por medio de
ductos de aire caliente se escucha constantemente el ruido del
aire soplando a través de las rejillas o por los ductos y aún
cuando el sistema esta apagado los ruidos de una habitación se
transmiten a otras, incluso las conversaciones. Los olores de la
cocina son llevados a todo el resto de la casa por los ductos.
En la calefacción hidrónica el elemento calefactor puede ser
instalado en cualquier parte, por lo que el ruido que provoca su
operación se localizará lejos de las áreas de estar o los
dormitorios. Las modernas calderas pueden ser instaladas en
cualquier parte de la casa, con una operación totalmente
silenciosa y eficiente.
Los sistemas de calefacción hidrónica emplean muy poca energía
para mover el calor. El agua puede transportar hasta 3400 veces
mas energía que el aire, por lo que se necesita un volumen de
agua muy pequeño circulando por el sistema, impulsada por
pequeños recirculadotes de muy baja potencia (casi siempre
menores a ¼ de HP).
Calor Seguro.
Los elementos de calefacción en los sistemas hidrónicos
mantienen tibios al tacto proveyendo calor de manera gentil sin
peligro de quemaduras o flamas. No hay peligro de electrocución
o incendio. Es un sistema sin ningún riesgo para los niños o
mascotas.
En los sistemas de calefacción por aire caliente elemento
generador de calor puede, con el paso del tiempo, generar
monóxido de carbono y otros gases que serán distribuidos a todo
la casa por los ductos de calefacción. Las calderas empleadas en
calefacción hidrónica están construidas con intercambiadores de
calor más pesados y durables, y aún en el caso de que algún día
lleguen a generar gases producto de la combustión, estos no
serán transportados por el sistema de calefacción.
Calor Versátil.
Las modernas calderas de calefacción tienen la ventaja de poder
proveer no solo de agua caliente para la calefacción, sino
también de agua caliente para uso domestico al mismo tiempo.
Todo esto en un solo equipo, con una sola salida de humos,
ahorrando así espacio y dinero tanto en la instalación como en
el mantenimiento.
Combinando el agua caliente para calefacción y para uso
domestico se reduce la capacidad total del equipo que se tendrá
que instalar. Las calderas son mucho mas eficientes que los
calentadores domésticos tradicionales (min. 75%, contra 55% de
un calentador de tanque convencional) y su vida útil es también
mucho mayor (30 años promedio, por 8 a 12 años de vida de un
calentador convencional).
Puesto que la demanda de agua caliente doméstica generalmente
ocurre en horas en que el ciclo de calefacción no es
prioritario, la caldera emplea un sistema de control por
prioridades con transmisión indirecta del calor, con lo cual el
tamaño del quemador se mantiene pequeño, incrementando la
eficiencia final del sistema y reduciendo el desgaste del
quemador.
Calor Económico.
Existen calderas de alta eficiencia que alcanzan rangos de hasta
96%, siendo el rendimiento promedio de entre 82% y 86%, lo que
representa un importante ahorro de gas respecto a otros
sistemas. Por si fuera poco, en los sistemas de calefacción
hidrónica se mueve mucho calor por las tuberías con muy poco
gasto de energía para impulsarlo. Un recirculador de agua
caliente de 1/25 HP moverá la misma cantidad de calor que un
ventilador de 1/3 HP, empleando la octava parte de electricidad
en su funcionamiento. Como mencionamos antes, un m3 de agua
transporta 3400 veces más calor que un m3 de aire.
Las calefacciones hidrónicas emplean sistemas simples de control
en cada área, que pueden consistir en válvulas manuales o
controladas por termostatos individuales. Cada habitación puede
un control independiente de temperatura manual o por medio de un
termostato; este mismo tipo de control en otros sistemas de
calefacción resulta extremadamente caro e impreciso.
Las calderas, particularmente las construidas en hierro fundido,
tienen una vida útil de más de treinta años, representando un
importante ahorro por reemplazo comparadas con otros sistemas de
calefacción.
Las perdidas de calor en las tuberías de conducción de los
sistemas hidrónicos son mínimas, ya que los tubos se pueden
aislar fácilmente gracias a su diámetro reducido. En los
sistemas por aire caliente las perdidas son mucho mayores, ya
que las paredes de los ductos transmiten cerca del 40% del calor
que conducen.
Las reducidas secciones de las tuberías de agua caliente también
significan mayor facilidad de diseño, sin tener que adecuar los
proyectos para contener grandes ductos ni que hacer plafones u
otros elementos para ocultarlos. Existen una gran variedad de
elementos difusores para las calefacciones hidrónicas, elementos
de convección forzada que pueden instalarse bajo un escalón,
closet o algún otro mueble empotrado; radiadores de hierro
fundido, zoclos radiantes, radiadores especiales para baños y
piso radiante, lo que brinda al diseñador una gran libertad para
elegir el equipo que mejor se adapte a su proyecto.
Calor Flexible.
Los sistemas de calefacción hidrónica son flexibles tanto para
su diseño como para su operación. Se instalan fácilmente y
tienen gran variedad de opciones en sus elementos.
Una vez instalados se pueden expandir fácilmente. Para añadir
calefacción a una nueva habitación no es necesario modificar
todo el sistema.
Los sistemas de calefacción hidrónica ofrecen a los Arquitectos
una gran facilidad de diseño sin tener que adecuar el diseño al
sistema de ductos de aire caliente, y al usuario final un
sistema que no va a producir áreas frías o calientes en las
habitaciones.
Calor Confortable.
Finalmente el objetivo de cualquier sistema de calefacción es
proporcionar confort al usuario. El diseño de los calefactores
hidrónicos permite obtener un sistema de calefacción sin puntos
fríos o calientes en las habitaciones.
El calor radiante desde el suelo proporciona mayor confort sin
necesidad de mantener la temperatura del aire tan alta como en
otros sistemas, lo que se refleja en un ahorro en el costo de
operación del sistema.
Los sistemas de calefacción hidrónica resecan menos el aire al
evitar la circulación forzada de aire. El menor movimiento de
aire evita problemas de resequedad en la piel o vías
respiratorias que pueden provocar otros sistemas de calefacción.
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