Excelente rendimiento. La estanqueidad del hogar, el
estudiado paso del aire a la combustión y la correcta
aportación de aire secundario garantizan su óptimo
rendimiento.
Limpieza de cristal. La racional distribución de aire al
cristal favorece su limpieza.
El aire secundario se controla a voluntad desde la
válvula situada en la parte superior de la puerta.